Barcelona
"LA VANGUARDIA" Mural de
Sert en el Ayuntamiento de Barcelona que representa la expedición
de los almogávares a oriente.
Guerrero de oficio que en los reinos cristianos
hispánicos servía, desde el siglo XIII, para
hacer incursiones en las tierras musulmanas."
Así comienza la voz "almogàver" en la "Gran
Enciclopèdia Catalana". Hoy, la palabra se
utiliza también en sentido figurado para
designar a un patriota catalán exaltado. Lo
cierto es que este cuerpo de soldados
mercenarios catalanes que sirvió en la Edad
Media y que protagonizó, bajo el mando de
Roger de Flor, la famosa expedición a Bizancio
contra los turcos, ha sido objeto de una cierta mitificación. Ahora
el escritor y
biólogo Daniel Closa (Barcelona, 1961) ha querido romper con esta
aureola
mítica y lo ha hecho en una novela, "El secret de l'almogàver",
que acaba de
publicar La Campana.
La voluntad de describir a estos mercenarios tal como eran ("y no como
unos
héroes o unos personajes gloriosos") y un cierto afán didáctico
marcan esta
narración de aventuras, a la que el autor ha sabido dar amenidad
y un ritmo ágil.
Closa, que ya recreó en "Setembre de passió" el sitio de
Barcelona en 1714, ha
abordado ahora la legendaria epopeya de los almogávares mezclando
elementos
históricos y de ficción. "La novela histórica tiene
el inconveniente de que, si el
autor inventa unas vivencias para los personajes reales, éstos pueden
quedar
fácilmente distorsionados. Closa mantiene la fidelidad a los hechos
históricos y
en este marco crea unos protagonistas de ficción, lo que le permite
fabular sin
desvirtuar la historia", señaló Josep M. Solé Sabaté,
director del Museu
d'Història de Catalunya, al presentar la novela.
Ermengol, el protagonista de la narración, es un joven almogávar
de misterioso
origen familiar que participa en la campaña militar en el imperio
de Bizancio bajo
el mando de Berenguer d'Entença. Las figuras históricas de
Bernat de Rocafort,
Roger de Flor y Ramon Muntaner (el famoso cronista que formó parte
de la
expedición y dejó constancia escrita de ella) se mezclan
con naturalidad con los
personajes inventados por Closa, que ha basado su recreación de
los hechos en
el texto de la "Crònica" de Muntaner.
"Los almogávares eran mercenarios normales y, por lo tanto, eran
hombres muy
brutales. Yo he intentado reflejarlo así -explica Closa-. Pero al
lado de esta
vertiente de barbarie tenían un acusado sentido de la amistad y
de pertenencia a
un grupo, un código de honor, así como una moral y unos principios
religiosos
muy profundos." Según Solé Sabaté, este aspecto puede
resultar "un tanto
incómodo, porque en la novela se explican las cosas con mucha contundencia".
"Pero si repasamos cualquiera de los ejércitos de la época
-añadió el
historiador-, todos actuaban con una brutalidad similar. En todo caso,
Closa
narra de forma amena, incluso para el público que puede ser reticente
a la
novela histórica, los hechos en que participaron los almogávares
y nos da a
conocer la personalidad de esta 'república de soldados', como los
llamaba Jean
Pascot".
Daniel Closa tiró del hilo de la epopeya almogávar porque
sintió curiosidad por
uno de sus caudillos, Berenguer d'Entença. El lector de esta aventura
novelada
podrá ahora enterarse, por si no lo sabía ya, de que Rocafort,
Roger de Flor y
Entença no son sólo calles de Barcelona (como reza una faja
propagandística
del libro).
Closa, premiado
Daniel Closa es biólogo y trabaja en el Instituto de Investigaciones
Biomédicas
del CSIC. Su primera obra literaria ganó precisamente el premio
de Novel.la
Científica. Se titulaba "Tots som parents" y era una recreación
de las
elucubraciones del joven Darwin.
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