


El nombre por el cual se distingue actualmente nuestra Filà, está estrechamente ligado a la historia de nuestros Moros y Cristianos, pues no en vano en el año 1883 ya «El Serpis» anunciaba, el 14 de abril, que «para el próximo día 21 una sección de «almogávares» acompañará al Rey D Jaime el Conquistador a recibir las llaves del castillo» En cualquier acto especial siempre figuran «almogávare» Algunos años más tarde, la Junta General de la Asociación de San Jorge aprobó, el día 1 1 de Junio de 1 922, el diseño de una nueva filà ALMOGÁVARES, la cual se incorporó a nuestras fiestas al año siguiente, cargada de ilusión, pero carente de medios, según se desprende del detalle de que su autorización fue a condición de liberarles de las cuotas en aquellas fechas fijadas para todos los festeros Las angustias que sus componentes soportaron fueron, por lo visto, notorias A la pregunta del presidente de la Asociación en el año 1926 (junta del 31 de enero), que en la actualidad nos resulta jocosa, pero de transcendental importancia en aquellos tiempos, de que si la Asamblea deseaba fiestas para abril, ya el representante de los Almogávares votó en contra. No es de extrañar, por lo tanto, que en 1930 renunciara al cargo de Alférez que le correspondía, desapareciendo definitivamente en las siguientes fiestas.
Bien es verdad que nuestro origen no procede de tal Filà y sí de los «Astures» que, con motivo de una total reforma producida en el traje, acordó suprimir dicho nombre, totalmente anacrónico en nuestra historia de la Reconquista, y evitar la coincidencia fonética con el de los «Asturianos». Por cierto que en la asamblea en que se acordó, hubo quien, olvidando la magnífica intención que se pretendía, votó para que perdiera su turno y pasara al último lugar.
Procede pues, centrarnos en la historia de esta Filà de corta existencia, que data tan sólo del año 1933. Su diseño fue aprobado por la junta general dirigida por la «Asociación de Fiestas Tradicionales de Moros y Cristianos de Alcoy», puesto que nuestra Asociación, el año anterior, había declinado su cometido a consecuencia de la política anticlerical de la República que entonces imperaba.


Su andadura ha sido pródiga en incidencias. Dudamos haya existido otra filà en Alcoy que tenga sufridas más reformas en su indumentaria. Al año siguiente de su constitución, ya se produjo la primera: su primer traje de bayeta, tanto la túnica como la capa, fue transformado por astrakán y terciopelo. Dos años más tarde, nueva reforma alargando la capa hasta el suelo, ya que la anterior sólo alcanzaba a altura de las rodillas. Los ribetes y cenefas, creemos, cambiaban todos los años. No obstante, al final, se consiguió un precioso traje, posiblemente más bello y caracterizado que muchos de los actuales.
Puestos a cambiar las cosas, igualmente lo hacían respecto del domicilio social. Que se recuerde, estuvieron en la calle Purísima, n ° 3 (primer local), después pasaron al número 5 y más tarde al 1 8, siempre de la misma calle (aquella zona parece ser les atraía por los vestigios de tiempos pasados), y con paso fugaz por la calle San José (actualmente los locales del Pista). Estuvieron unos años en la calle San Nicolás (Bar Figuereta) sede social hoy de los «Mozárabes» y, después, en los bajos de las filaes «Berberiscos» y «Asturianos». En el año 1962 definitivamente se instalaron en la calle Santa Isabel n ° 41. Y que sea para muchos años…
Este último cambio, al parecer, recordó a sus dirigentes la costumbre de sus antecesores y nos encontramos con un nuevo cambio de indumentaria. Anteriormente se había reformado zapatos y casco, añadido un peto y reformado igualmente el cinto pero, en el citado 1962, la transformación fue total bajo diseño de Luis Solbes. El traje resultaba bonito, si bien fue mal realizado, y al año siguiente nueva innovación con cambio de falda, ésta más amplia y con ribetes de almena en su final. No queda ahí la cosa, en 1969 otro cambio total, adaptando el que actualmente se lleva y, cosa rara. sin ninguna otra alteración hasta nuestros días (seguro que ya estarán rumiando algún otro cambio para respetar la «tradición»).
Esta manifiesta inquietud por estar continuamente transformando la indumentaria parece que les agotaba para buscar soluciones con el fin de consolidar la Filà. Muchos años, fue gracias a la colaboración de entusiastas festers, que en momento de apuro arrimaban el hombro, que se pudiera salir a la calle. No es de extrañar, por lo tanto, que en el año 1 960 la crónica oficial, relatando su año de Alférez, decía «El boato de los Astures resultó flojísimo, si bien hay que tener en cuenta que esta Comparsa, casi en mantillas, tuvo que ser reforzada por un grupo de jóvenes que prestaron ayuda digna de agradecer y que salvó el compromiso del cargo de Alférez».
Actualmente sigue siendo la Filà menos numerosa de todas. No obstante, la alegría de que todos los componentes hacen gala, sin olvidar en ningún momento su amor por San Jorge y a las obligaciones para con su Fiesta, arman tal remolino que suplen la insuficiencia numeraria, aparentando ser muchísimos mas de los que cuentan. La verdad es que son los mismos pero están en todas partes.
Sin embargo, lo que resulta hasta simpático es que las sempiternas variaciones habidas en su seno, los cambios ininterrumpidos de indumentaria, de domicilio, de componentes e incluso de nombre distintivo, no han logrado eliminar el cariñoso apodo de «la Llangaya». Algunos habrá que ante los Almogávares quedarán un poco confusos, pero reaccionarán inmediatamente ante el de «Llangaya».
Bastantes años hace que pertenezco a esta filà y nunca había tenido la oportunidad de hurgar para investigar su procedencia. El deber que me impuse al encargarme de la redacción de este pequeño artículo me hizo realizar las pertinentes averiguaciones.
Quien presentó el diseño y ostentó desde el primer momento el cargo de Primer Tro fue José Blanes. Leñador, proveía los hornos, y aficionado a la caza, no es de extrañar que su conversación siempre bordeara los temas de los perros y hurones, de los que se preciaba disponer los mejores ejemplares. Su ojo izquierdo tenía obstruido el lagrimal y constantemente se lo secaba con el pañuelo. Lógico pues que, en aquellos tiempos tan dados a los motes y apodos, le colgaran el de «Llanganya». Amaba la broma y la alegría, si bien tenía una fuerte personalidad y gustaba del orden, haciéndose de respetar. En nuestra guerra de Liberación, aunque sin llegar a alcanzarle la metralla, la onda explosiva de una bomba le alteró de tal manera su organismo que no tuvo oportunidad de volver a vestir el traje de su Filà, a la que tanto se entregó y mimó.
No hemos logrado hablar con ningún superviviente de aquellos fundadores, si bien se nos dice existe un alcoyano, residente en Onteniente en la actualidad. Como anécdota o recuerdo simpático de aquellos hombres, valga a título de ejemplo referir el de Óscar, que sumó 1 5 hijos, todos varones a excepción del último, que fue niña, y a la que la ansiedad contenida en tantas pruebas anteriores, le movió a llamarla «Bienvenida».
Creo que cuando se pensó sustituir el nombre de «Astures» por el de Almogávares, se buscó simplemente acoplar uno que encajara en el patronímico de nuestros antepasados, quienes lucharon por liberarse de la ocupación mora que les oprimía. Efectivamente, los Almogávares, verdaderos mercenarios, se prestaban a la lucha «alquilados», valga la expresión, sin tener en cuenta lo más mínimo la importancia o poderío del enemigo y la mayoría de las veces acompañados por el éxito, dado su temperamento, fortaleza y valor sin límites. Los actuales componentes de la Filà siguen el mismo camino, acometen alegres e ilusionados cualquier sugerencia que a alguno se le ocurra, sin valorar las dificultades, sin pensar siquiera la posibilidad del fracaso, ocurriéndoseles lo impensado, lo diferente, lo difícil y lo malo, o lo bueno, corrrectamente expresado en este caso. Y, por fortuna, siempre les sale todo redondo.
Y así discurre nuestra Filà, la más reducida en número, minoración que llama la atención a unos y otros (sentencia que pesa sobre ella desde su creación), pero que no impide falte a ninguno de sus compromisos y además con la suficiencia que exige nuestra Fiesta.
Una Filà que fue los «Astures», es los Almogávares y siempre será la «Llanganya».
Un recuerdo emocionado para aquéllos que ocuparon «cargo» en la Fila:
Alférez filà Almogávares
- Enrique Ripoll Monerris – Emilio Santacreu Serra 1940
- Juan Valls Palacio 1948
- José Pérez Vilaplana – Luis Sorolla García – Fernando Balmaseda Badía 1960
- José Agulló Albors 1974
- Rogelio Vaello Vañó 1988
- Juan Moíña Pérez 2002
- Javier Gandía Jordá 2016
Capitán filà Almogávares
- José Vicedo Pérez 1941
- Alfonso Seguí Pérez 1949
- Alfredo Valor Francés – Carlos Blanes Llorens 1961
- José Agulló Albors 1975
- Francisco Alba Socarrades 1989
- José Moíña Pérez 2003
- Luis Jorge Sanus Pastor 2017
JOSE AURA